Por: Yuli Romero y Angélica Estrada
Desde que el término metaficción apareció a principios de los años setenta en el volumen de ensayos titulado Fiction and the figures of life, del escritor norteamericano William Gass, se fue gestando una teoría de la metaficción que tiene como su principal exponente la vertiente americana, “visible al alzar exitosamente la bandera de la metaficción como seña de identidad terminológica, de carácter casi exclusivamente crítico e histórico literario, ha tendido a situar el fenómeno en marcos conceptuales, genéricos y epocales muy definidos” como es el caso de su vinculación con la llamada posmodernidad literaria. Esta posición tal y como se ha conformado en el campo de los estudios literarios en las últimas décadas ha contribuido para que la discusión teórico- crítica literaria sea amplia y heterogénea.
En este sentido, los trabajos pioneros en el debate sobre la metaficcionalidad relacionada enfáticamente con la ficción posmoderna, fueron producidos por William Gass, Robert Scholles, Linda Hutcheon, Mc Caffry y Patricia Waugh, etc. Otros trabajos que no comparten esta idea y vinculan la metaficción como un género ficcional fueron elaborados por Robert Alter y Robert Spire. No obstante, el estudio de la metaficción ha sido también desarrollado desde la tradición teórica europea que basa sus análisis en el formalismo ruso, la narratología estructuralista francesa que “ha tratado de encajar las manifestaciones de autorreferencialidad literaria en marcos comprehensivos como la semiología de base lingüística y pragmática”.
Una de las investigaciones actuales que sigue esta línea de análisis y que al parecer se aparta de la vertiente que acoge a la metaficción como una característica de la ficción posmoderna, es la propuesta por Jesús Camarero titulada Metaliteratura: Estructuras Formales Literarias. En este trabajo el autor retoma la noción de metaliteratura de tradición europea y fundamenta su reflexión sobre los principios formales de la metaliteratura desde los postulados teóricos de Roland Barthes y Roman Jakobson, quien habla de la función metalingüística:
El concepto de metaliteratura que mantengo y que he expuesto se fundamenta en una determinada función metaliteraria, resultado de extender la función metalingüística de Roman Jakobson al texto literario por medio de una adaptación que consiste en definir la operación que desde dentro del mismo texto, se puede llevar acabo para mostrar el procedimiento de su funcionamiento interno, anotando de paso el concepto de una función metaliteraria dentro de la literariedad.
Es de anotar, que a este tipo de estudios se les ha restado importancia porque se han visto condicionados por la posición que ocupan la mayoría de los críticos en relación con el debate que se desarrolla en torno a la literatura posmoderna a la que se hace referencia.
La asociación del concepto metaficción con la posmodernidad, especialmente en su acepción narrativa norteamericana, ha generado una serie de nociones divergentes. Para la crítica Linda Hutcheon, la sociedad actual enfrenta el fenómeno histórico-cultural de la posmodernidad y considera que la forma narrativa propia de esta época es la metaficción historiográfica, que se constituyó en una práctica dominante en las tres últimas décadas. Este tipo de obras no solo son textos intensamente autorreflexivos sino que exponen abiertamente una realidad histórica específica. De manera que para la teórica es: “un artefacto producido, un discurso propiamente dicho; pero a la vez, como metaficción, está definida por la problemática entre la autorreferencia y referencia histórica” .
Ahora bien, si se contrasta la posición de Hutcheon con la de Robert Spire se observará que la orientación de sus trabajos van hacia la metaficción no como una característica de la narrativa de la época posmoderna, sino que la define como un subgénero o género que desarrolla una serie de recursos que le permiten mostrar las preocupaciones de creación de una obra. Esta interpretación ha tomado fuerza si se considera que la metaficcionalidad es un fenómeno narrativo que se registra en obras de cualquier época o tradición literaria.
Respecto a este punto, algunos críticos no niegan la existencia del procedimiento metaficcional en obras literarias consideradas modernas, pero advierten que en la ficción de la posmodernidad la metaficción es una práctica dominante que muestra un mayor interés por la exploración del funcionamiento de la obra y el proceso interno de creación. De la misma manera, aseguran que en la literatura posmoderna metaficcional se intensifican recursos como incluir la crítica literaria o teorías sobre la novela y además plantea cuestiones acerca de la relación entre la realidad y la ficción.
Precisamente refiriéndose a estas lecturas dispares sobre lo metaficcional, Patricia Cifre Wibrom manifiesta que dependiendo de cual sea la valoración que se haga de la posmodernidad y específicamente del arte posmoderno, de que se le conceptualice como una prolongación de lo anterior o como la manifestación de una nueva sensibilidad, la metaficción puede ser interpretada como la respuesta estética a un nuevo clima cultural o como la manifestación más reciente de una larga tradición de obras autoconscientes. De igual modo anota que:
Los críticos que pretendan atraer el concepto de metaficción hacia la orbita del posmodernismo enfatizan las diferencias que separan las metaficciones contemporáneas del tipo de literatura autoconsciente que se practicaba anteriormente. Quienes no comparten este presupuesto insisten que la metaficción no puede ser vista como una tendencia específica de una época, sino como un tipo de literatura, un género o un subgénero dentro de los géneros ficcionales .
En resumen la crítica Cifre considera que el estudio de la metaficción varia sustancialmente según se la contemple desde un punto de vista diacrónico o sincrónico, o se le considere como una categoría epocal o genérica.
Estas interpretaciones en gran medida desarrolladas en los trabajos de los norteamericanos a partir del año 1970, permiten realizar un acercamiento a la posición que ha asumido uno de los críticos latinoamericanos alrededor del tema y según su percepción, tratar de explicar las funciones que cumple lo metaficcional dentro de los textos narrativos. Para ello se centra en los planteamientos del crítico colombiano Jaime Alejandro Rodríguez, quien retoma algunas ideas de los teóricos norteamericanos y realiza un trabajo completo sobre la temática, desarrollando su teoría y aplicándola en la narrativa colombiana reciente, y de esta manera ahonda en las nuevas propuestas novelísticas nacionales que según Luz Mary Giraldo, se destacan por abordar temáticas como el escepticismo, la complejidad de hombre urbano, la visión de ciudad y reconoce que la escritura como tema y problema es recurrente en la más reciente producción novelística, que ha incluido estrategias como la autoconciencia y la metaficción entendida por Mc Caffery, como una escritura ficcional autónoma que llama la atención de manera sistemática y consciente sobre su carácter de artefacto, con un objetivo: hacer surgir interrogantes acerca de las relaciones entre ficción y realidad. En esta línea se puede ubicar Jaime Alejandro Rodríguez, quien reitera que la estrategia es una característica de la ficción posmoderna, empleada enfáticamente al igual que la intertextualidad.
La metaficción en palabras del crítico colombiano es: “aquella que cuestiona su hacer-saber-el-mundo (esfera cognoscitiva) y plantea nuevas funciones y competencia” , que permiten cambiar el tradicional énfasis de la función narrativa, para empezar a destacar su saber-hacer (esfera manipulatoria) y su hacer-ser (esfera operatoria), como nuevos mecanismos que conducen a la reflexión sobre la manipulación del lenguaje y el proceso creativo de una obra literaria. De ahí que se utilicen recursos como:
la sobreintromisión del autor, la presencia visible del narrador, la estructura de las cajas chinas, experimentos tipográficos, listas absurdas, retorno infinito, la intertextualidad, la equivalencia entre realidad y ficción, el hurto selectivo y explicito de otros textos, dramatizaciones explicitas del lector, la combinación de artes y géneros, y la autoconciencia materializada en la inclusión de crítica literaria .
Lo anterior, implica la ruptura y el cambio de competencias narrativas y lectoras habituales tanto del escritor como del lector. Este último, tiene un papel primordial que le otorga la metaficción, porque le permite estar frente al proceso de creación. En este sentido, la ficción postmoderna metaficcional exige a un lector que construya o deconstruya el texto artístico. Es decir, que ya no debe atenerse “a la búsqueda del sentido y la estructura” , sino debe enfrentarse de otras maneras con lo literario. Al respecto Rodríguez señala que:
En consecuencia, lo que estaría en juego en la literatura postmoderna, es hacer del lector un productor de textos, es decir, la promoción del lector-creador, el entendimiento de la escritura como creación de mundo, de vida, argumentos y memoria .
Para ampliar el tema, Rodríguez considera que la literatura postmoderna “opera bajo la consecuencia de una estética de las fuerzas, según la cual, la obra la hace el lector”, por eso, se requiere que este posea mayores y nuevas competencias. Según el crítico, dichas competencias permiten dejar a un lado el acostumbrado continuum y la función performativa de la literatura:
Ahora la novela postmoderna sabe que la estética de la presentación ha recortado la comunicación de estas fuerzas, ha falseado el continuum y ha generado un lector pasivo, tal vez temeroso. Sabe que debe combatir estos hábitos, que debe zafarse y zafar al lector de compulsiones performativas…así que, de un lado, la capacidad de la obra se amplía potencialmente, y esta dinámica puede generar, en contra de lo que pretende, ya no el mutismo de un lector pasivo .
En palabras de Rodríguez, el abandono de la actitud performativa en una obra literaria se logra a través de la autoreferencia que ha comprendido las siguientes perspectivas: “como exposición y denuncia del esquema comunicativo de la producción artística (metaficción), ya sea presentando el proceso y sus fracturas, ya sea a través de una metaforización de sus procesos, o como esa negativa del arte a utilizar la referencia inmediata (realismo)” .
De ahí, que la metaficción, como modo de ser de los relatos postmodernos, además de poner al lector en una dinámica de posibilidades imaginarias y creativas, implica nuevas formas de escritura, siendo así como la ficción no está obligada a obtener una exactitud formal o restringirla al simple sentido peformativo, sino que a través del empleo de diversas estrategias como la fragmentación , la destrucción de la trama, la alternancia de planos, la técnica de las cajas chinas en la que se pueden encontrar textos unos dentro de otros, se asume diferente el texto literario.
Es importante decir que la metaficción se ha estudiado bajo procedimientos como la autoconciencia. Rodríguez, indica que este rasgo metaficcional dentro de la literatura colombiana, tiene sus antecedentes en La Vorágine y De Sobremesa. Por su parte, Pineda Botero, sustenta que esta práctica se viene imponiendo en la novelística nacional a partir de obras como Que Viva La Música, Sin Remedio y Las Puertas del Infierno.
En relación con lo mencionado, Jaime Alejandro Rodríguez en su texto “Examen de la metaficción en algunas novelas recientes” , estudia las expresiones de autoconciencia en las obras La otra selva, Transplante a Nueva york, La muerte de Alec y La ceniza del Libertador. Con ellas explica que la autoconciencia entendida como la capacidad de autoreflexión sobre el proceso de construcción de ficción, que se realiza al ser consciente del proceso y que el autor del relato lo deja explicito en el texto, manifiesta el sentido de la literatura en la vida del individuo y además permite ver los problemas que enfrentan los escritores en su acto de escritura. Debido a esto, se puede plantear la escritura como tema y problema que es una preocupación central en la literatura metaficcional.
Uno de los rasgos que hacen interesante el fenómeno metaficcional es la asimilación del discurso teórico o crítico dentro del mismo proceso creativo, tal como se puede observar en la novela Debido proceso. Este recurso es para Carlos Javier García un aspecto que se caracteriza porque la novela puede contener en si una teoría o una explicación cabal de sí misma, puesto que siempre postulará una teoría sobre la novela que incluye su teoría, o una teoría sobre la novela.
Un elemento importante al que apuntan la mayoría de los críticos respecto a las características de la metaficción, son las relaciones entre la realidad y la ficción. Ana Dotras llama a este recurso antirealismo: “contrariamente a la novela realista, la novela metaficcional presenta la dicotomía entre la realidad/ficción” .
Siguiendo con sus planteamientos, sobre las expresiones de metaficción, considera que la escritura planteada como una equivalencia entre la vida y la literatura, es un rasgo pertinente del procedimiento. En este aspecto lo real es el lenguaje y la realidad es un tejido de signos.
En términos generales, se puede decir que la metaficción es un procedimiento composicional en el cual, la obra reflexiona sobre su propio carácter ficticio articulando la escritura autoconsciente de una obra dentro de otra. De igual manera, se incluyen nuevos recursos necesarios para atender a otras formas de escritura y de recepción. En este sentido, exige a un lector que acepte ser el cocreador del texto literario. Así mismo se puede decir que a través de esta estrategia se abordan temáticas como el sentido del quehacer literario en la vida del ser humano y los problemas que enfrenta el escritor para hacer realizable su obra.
martes, 23 de febrero de 2010
APROXIMACIÓN AL ANÁLISIS DE CIERTAS CARACTERÍSTICAS DEL GÉNERO METAFICCIONAL POLICÍACO EN LA NOVELA LA OTRA SELVA DE BORIS SALAZAR
Por: YULI PAOLA ROMERO CÁRDENAS
DIANA ANGÉLICA ESTRADA ARANGO
LICENCIADAS EN LENGUA CASTELLANA
El siguiente trabajo de grado es un acercamiento a La Otra Selva, novela del escritor tolimense Boris Salazar , publicada en 1991 y ganadora del Concurso Nacional de Novela Ciudad de Pereira. El texto ficcional de Salazar es una propuesta estética que presenta ciertos rasgos metaficcionales que resaltan la escritura como un acto problemático. Esa profunda reflexión sobre el quehacer literario se asume desde la creación de un relato policíaco, en el cual se puede verificar una obra novelística escrita con nuevos matices narrativos que reconfiguran y enriquecen las fórmulas canónicas de la novela policíaca. Por consiguiente, el carácter investigativo de este estudio se proyecta hacia el análisis de elementos del género metaficcional policíaco que revitaliza la discusión acerca de los posibles cruces entre géneros novelescos y revela otras perspectivas experimentales de la escritura ficcional colombiana.
De acuerdo con Luz Mery Giraldo , la novelística actual en Colombia ha asumido en forma definitiva otras características formales y de contenido, ofreciendo de esta manera propuestas novedosas que permiten una relectura del canon literario nacional. Así las cosas, es misión de las investigaciones actuales en el campo literario estudiar otros artefactos ficcionales que evidencien el desarrollo de la producción literaria , los cambios radicales en las formas de escribir novela y explicitar las nuevas valoraciones que desde la cultura se hace del ser humano.
Es por eso que emprender un estudio sobre los procedimientos metaficcionales y policíacos, no solo sirve para dotar de sentido a la obra, sino también reconocer los aspectos renovadores que desde sus formas de representación ofrece la novela objeto de estudio, constituida en un producto estético que actualiza la narrativa colombiana contemporánea.
De otro lado, al indagar y revisar los trabajos críticos relacionados con este matiz genérico en construcción tanto en el ámbito nacional como académico, se puede decir que faltan estudios amplios y sistemáticos que profundicen en su significancia estética. Algunos de los trabajos que plantean una reflexión respecto al tema corresponden a la indagación del proyecto metaficcional en algunas novelas colombianas recientes, abordada por Jaime Alejandro Rodríguez. En cuanto a la novela policíaca sobresale el trabajo efectuado por Hubert Pöppel quien indagó sobre las obras fundacionales y las nuevas propuestas que han contribuido al desarrollo del género en Colombia. Estas dos investigaciones son, en gran medida, los principales antecedentes que existen del estudio de la novela metaficcional policíaca a nivel nacional y por eso serán los textos base para la elaboración del trabajo monográfico.
Así mismo, para efectuar el trabajo de grado, se ha delimitado a través de una pregunta problema que implica un proceso de observación, interpretación y explicación de los fenómenos metaficcionales y policíacos que se pretenden analizar. De igual manera se presentan los antecedentes donde se realiza un paneo general de los estudios que se han hecho de la metaficción y el género policial en el contexto extranjero y colombiano. En ellos se incluye libros, ensayos encontrados en revistas especializadas en literatura, textos por Internet y trabajos de grado de la Universidad del Tolima.
En la justificación se plantea la importancia y la proyección académica del trabajo investigativo desde el cual se espera aportar elementos que promuevan otros análisis sobre la narrativa de Boris Salazar, entre otros escritores tolimenses. Igualmente el estudio se desarrolla como una posibilidad de ampliar conocimientos en la investigación literaria y así contribuir en el mejoramiento del ejercicio docente.
Es fundamental indicar que dentro del marco teórico se incluyen algunos aspectos correspondientes al enfoque sociocrítico y su importancia en los estudios literarios actuales. Para tal efecto, se aborda la teoría de Mijail Bajtín quien en sus textos Teoría y Estética de la Novela y Estética de la creación verbal plantea una discusión en torno a los problemas metodológicos generales de la estética material y propone los conceptos del contenido el material y la forma que serán clave para el desarrollo del proyecto. Del mismo modo, se hace una reflexión en torno a los procedimientos metaficcionales, las características de la novela policíaca y sus implicaciones dentro del artefacto de ficción. Así mismo se define los conceptos de intertextualidad e hipertextualidad.
El propósito principal de este trabajo es analizar varias características narrativas y temáticas del género metaficcional policíaco en La otra selva. Igualmente se busca destacar como en esta novela se entabla un diálogo intertextual con la biografía y obra de José Eustasio Rivera. Así mismo se propone una lectura de La otra selva como palimpsesto en la medida en que se establece relaciones de hipertextualidad con La vorágine, los textos biográficos sobre Rivera y el género policíaco.
Para el abordaje de los aspectos mencionados se hace necesario, diseñar una metodología en la que se incluyen los diferentes momentos para acceder intuitiva y científicamente a las particularidades de la obra literaria, siendo de esta forma como se abordará el análisis de los capítulos principales que son: La autoconciencia de escritura, las relaciones entre la realidad y la ficción, la técnica de las cajas chinas, la imagen antiheroica del detective literario, el enigma, la crítica y denuncia sociopolítica e igualmente el diálogo intertextual con la biografía y obra de José Eustasio Rivera y los planteamientos de relaciones hipertextuales.
Seguidamente se determina la propuesta estética de la novela y las conclusiones que son el producto de las lecturas y el análisis literario llevado a cabo. Finalmente se encuentra la bibliografía utilizada durante el trabajo investigativo que puede ser una herramienta significativa para futuros proyectos relacionados con el estudio de textos narrativos producidos en el contexto nacional o regional y una base bibliográfica para quienes desean ahondar en temáticas como la metaficción y el género policíaco.
DIANA ANGÉLICA ESTRADA ARANGO
LICENCIADAS EN LENGUA CASTELLANA
El siguiente trabajo de grado es un acercamiento a La Otra Selva, novela del escritor tolimense Boris Salazar , publicada en 1991 y ganadora del Concurso Nacional de Novela Ciudad de Pereira. El texto ficcional de Salazar es una propuesta estética que presenta ciertos rasgos metaficcionales que resaltan la escritura como un acto problemático. Esa profunda reflexión sobre el quehacer literario se asume desde la creación de un relato policíaco, en el cual se puede verificar una obra novelística escrita con nuevos matices narrativos que reconfiguran y enriquecen las fórmulas canónicas de la novela policíaca. Por consiguiente, el carácter investigativo de este estudio se proyecta hacia el análisis de elementos del género metaficcional policíaco que revitaliza la discusión acerca de los posibles cruces entre géneros novelescos y revela otras perspectivas experimentales de la escritura ficcional colombiana.
De acuerdo con Luz Mery Giraldo , la novelística actual en Colombia ha asumido en forma definitiva otras características formales y de contenido, ofreciendo de esta manera propuestas novedosas que permiten una relectura del canon literario nacional. Así las cosas, es misión de las investigaciones actuales en el campo literario estudiar otros artefactos ficcionales que evidencien el desarrollo de la producción literaria , los cambios radicales en las formas de escribir novela y explicitar las nuevas valoraciones que desde la cultura se hace del ser humano.
Es por eso que emprender un estudio sobre los procedimientos metaficcionales y policíacos, no solo sirve para dotar de sentido a la obra, sino también reconocer los aspectos renovadores que desde sus formas de representación ofrece la novela objeto de estudio, constituida en un producto estético que actualiza la narrativa colombiana contemporánea.
De otro lado, al indagar y revisar los trabajos críticos relacionados con este matiz genérico en construcción tanto en el ámbito nacional como académico, se puede decir que faltan estudios amplios y sistemáticos que profundicen en su significancia estética. Algunos de los trabajos que plantean una reflexión respecto al tema corresponden a la indagación del proyecto metaficcional en algunas novelas colombianas recientes, abordada por Jaime Alejandro Rodríguez. En cuanto a la novela policíaca sobresale el trabajo efectuado por Hubert Pöppel quien indagó sobre las obras fundacionales y las nuevas propuestas que han contribuido al desarrollo del género en Colombia. Estas dos investigaciones son, en gran medida, los principales antecedentes que existen del estudio de la novela metaficcional policíaca a nivel nacional y por eso serán los textos base para la elaboración del trabajo monográfico.
Así mismo, para efectuar el trabajo de grado, se ha delimitado a través de una pregunta problema que implica un proceso de observación, interpretación y explicación de los fenómenos metaficcionales y policíacos que se pretenden analizar. De igual manera se presentan los antecedentes donde se realiza un paneo general de los estudios que se han hecho de la metaficción y el género policial en el contexto extranjero y colombiano. En ellos se incluye libros, ensayos encontrados en revistas especializadas en literatura, textos por Internet y trabajos de grado de la Universidad del Tolima.
En la justificación se plantea la importancia y la proyección académica del trabajo investigativo desde el cual se espera aportar elementos que promuevan otros análisis sobre la narrativa de Boris Salazar, entre otros escritores tolimenses. Igualmente el estudio se desarrolla como una posibilidad de ampliar conocimientos en la investigación literaria y así contribuir en el mejoramiento del ejercicio docente.
Es fundamental indicar que dentro del marco teórico se incluyen algunos aspectos correspondientes al enfoque sociocrítico y su importancia en los estudios literarios actuales. Para tal efecto, se aborda la teoría de Mijail Bajtín quien en sus textos Teoría y Estética de la Novela y Estética de la creación verbal plantea una discusión en torno a los problemas metodológicos generales de la estética material y propone los conceptos del contenido el material y la forma que serán clave para el desarrollo del proyecto. Del mismo modo, se hace una reflexión en torno a los procedimientos metaficcionales, las características de la novela policíaca y sus implicaciones dentro del artefacto de ficción. Así mismo se define los conceptos de intertextualidad e hipertextualidad.
El propósito principal de este trabajo es analizar varias características narrativas y temáticas del género metaficcional policíaco en La otra selva. Igualmente se busca destacar como en esta novela se entabla un diálogo intertextual con la biografía y obra de José Eustasio Rivera. Así mismo se propone una lectura de La otra selva como palimpsesto en la medida en que se establece relaciones de hipertextualidad con La vorágine, los textos biográficos sobre Rivera y el género policíaco.
Para el abordaje de los aspectos mencionados se hace necesario, diseñar una metodología en la que se incluyen los diferentes momentos para acceder intuitiva y científicamente a las particularidades de la obra literaria, siendo de esta forma como se abordará el análisis de los capítulos principales que son: La autoconciencia de escritura, las relaciones entre la realidad y la ficción, la técnica de las cajas chinas, la imagen antiheroica del detective literario, el enigma, la crítica y denuncia sociopolítica e igualmente el diálogo intertextual con la biografía y obra de José Eustasio Rivera y los planteamientos de relaciones hipertextuales.
Seguidamente se determina la propuesta estética de la novela y las conclusiones que son el producto de las lecturas y el análisis literario llevado a cabo. Finalmente se encuentra la bibliografía utilizada durante el trabajo investigativo que puede ser una herramienta significativa para futuros proyectos relacionados con el estudio de textos narrativos producidos en el contexto nacional o regional y una base bibliográfica para quienes desean ahondar en temáticas como la metaficción y el género policíaco.
LA MUERTE NO RESPETA BANDERAS (1988) DE ANTONIO ECHEVERRY
Por: Miguel Cortés
Antonio Echeverry Gil nació en el Líbano (Tolima) una de las zonas que vivenció con fuerza y crueldad la violencia bipartidista, fenómeno que motivó a varios escritores nacidos en el Tolima a crear cuentos de la violencia. Sin duda Antonio Echeverry es uno de esos autores que pretende testimoniar y denunciar las masacres desatadas por los enfrentamientos entre los grupos políticos (el liberal y el régimen conservador).
Los relatos que integran el libro La muerte no respeta banderas, se ocupa de reflejar la realidad de la violencia de los años cincuenta, teniendo como escenario el norte del Tolima que, como lo indica el profesor Libardo Vargas “sufrió las persecuciones desatadas contra los liberales por la parte de los distintos estamentos del régimen conservador se ensañó en la zona rural y urbana del Líbano” . Esta problemática es reflejada en “Gritos de la madrugada” que narra la masacre de campesinos en Villahermosa ejecutada por los conservadores quienes “entraban por la ventana de la cocina, una explicación a tantos crímenes, a tanta maldad, a tanta ignominia. No entendía por qué se mataban los hombres. Por qué se mataban entre si los campesinos, si eran comunes su miseria y su sufrimiento… Por qué se destripaban los niños, echándolos en costales y golpeándolos brutalmente contra la tierra. Ah, que disque porque eran rojos o azules” (26).
Es un libro que se inscribe en la primera etapa de la literatura de la violencia porque “sigue paso a paso los hechos históricos y se pierde en el laberinto de muertos y de escenas de horror. Se nutre y depende absolutamente de la historia”. Lo anterior se puede observar en la mayoría de las narraciones que componen la obra de Antonio Echeverry en las cuales de hace mención a personajes y hechos históricos, como el asesinato del líder Jorge Eliecer Gaitán y los crímenes efectuados por tenientes, comandantes y sargentos como Escobar y Calderón.
Los cuales también retratan la instauración del régimen del terror en los campos y poblados del Tolima: asesinatos masivos, muertes truculentas efectuadas a machetazos, la violación a las mujeres, la tortura contra las víctimas, el desplazamiento forzado, los incendios, las volquetas y los ríos de muertos son narrados en la Muerte no respeta Banderas de la manera mas fiel posible. Uno de los relatos que testimonian esa cruel realidad es “¡Virgen santísima , se metió la chusma” Aquí el escenario es un pueblo que vive en incertidumbre desde que se instauró el régimen del dictador. En este pueblo vive un joven estudiante que observa con tristeza cómo poco a poco los habitantes de ese pequeño poblado desaparecen. Así lo indica el estudiante: “la farsa había terminado y aquella mañana memorable, se iniciaría el mas sangriento holocausto en la martirizada región” (48).
En resumen La Muerte no respeta Banderas es una obra que pretende denunciar y manifestar la violencia bipartidista en regiones azotadas por este conflicto en el Tolima, en donde los seres humanos quedaron atrapados por la barbarie y la ignominia. Además, la obra de Antonio Echeverry se acoge al genero del cuento cuya temática se enmarca en los acontecimientos iniciados a partir de 1948, época de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán.
Antonio Echeverry Gil nació en el Líbano (Tolima) una de las zonas que vivenció con fuerza y crueldad la violencia bipartidista, fenómeno que motivó a varios escritores nacidos en el Tolima a crear cuentos de la violencia. Sin duda Antonio Echeverry es uno de esos autores que pretende testimoniar y denunciar las masacres desatadas por los enfrentamientos entre los grupos políticos (el liberal y el régimen conservador).
Los relatos que integran el libro La muerte no respeta banderas, se ocupa de reflejar la realidad de la violencia de los años cincuenta, teniendo como escenario el norte del Tolima que, como lo indica el profesor Libardo Vargas “sufrió las persecuciones desatadas contra los liberales por la parte de los distintos estamentos del régimen conservador se ensañó en la zona rural y urbana del Líbano” . Esta problemática es reflejada en “Gritos de la madrugada” que narra la masacre de campesinos en Villahermosa ejecutada por los conservadores quienes “entraban por la ventana de la cocina, una explicación a tantos crímenes, a tanta maldad, a tanta ignominia. No entendía por qué se mataban los hombres. Por qué se mataban entre si los campesinos, si eran comunes su miseria y su sufrimiento… Por qué se destripaban los niños, echándolos en costales y golpeándolos brutalmente contra la tierra. Ah, que disque porque eran rojos o azules” (26).
Es un libro que se inscribe en la primera etapa de la literatura de la violencia porque “sigue paso a paso los hechos históricos y se pierde en el laberinto de muertos y de escenas de horror. Se nutre y depende absolutamente de la historia”. Lo anterior se puede observar en la mayoría de las narraciones que componen la obra de Antonio Echeverry en las cuales de hace mención a personajes y hechos históricos, como el asesinato del líder Jorge Eliecer Gaitán y los crímenes efectuados por tenientes, comandantes y sargentos como Escobar y Calderón.
Los cuales también retratan la instauración del régimen del terror en los campos y poblados del Tolima: asesinatos masivos, muertes truculentas efectuadas a machetazos, la violación a las mujeres, la tortura contra las víctimas, el desplazamiento forzado, los incendios, las volquetas y los ríos de muertos son narrados en la Muerte no respeta Banderas de la manera mas fiel posible. Uno de los relatos que testimonian esa cruel realidad es “¡Virgen santísima , se metió la chusma” Aquí el escenario es un pueblo que vive en incertidumbre desde que se instauró el régimen del dictador. En este pueblo vive un joven estudiante que observa con tristeza cómo poco a poco los habitantes de ese pequeño poblado desaparecen. Así lo indica el estudiante: “la farsa había terminado y aquella mañana memorable, se iniciaría el mas sangriento holocausto en la martirizada región” (48).
En resumen La Muerte no respeta Banderas es una obra que pretende denunciar y manifestar la violencia bipartidista en regiones azotadas por este conflicto en el Tolima, en donde los seres humanos quedaron atrapados por la barbarie y la ignominia. Además, la obra de Antonio Echeverry se acoge al genero del cuento cuya temática se enmarca en los acontecimientos iniciados a partir de 1948, época de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán.
TRINOS PARA SEMBRAR (1988) DE EUTIQUIO LEAL
Por: Miguel Cortés
Eutiquio Leal publicó en 1998 su libro Trinos para sembrar que se ubica en la denominada literatura infantil y juvenil. Es desde las mismas marcas paratextuales (ilustraciones) y architextulaes (cuentos para jóvenes) que es posible rastrear y leer el matiz que tomará la obra compuesta por cuatro narraciones, las cuales presentan las características de este tipo de literatura: “brevedad del texto, predominio de la acción, presencia de protagonistas infantiles y juveniles, el desarrollo argumentativo según estructuras lineales, un tono optimista, predominio de un lenguaje sencillo, el humor fino, la fantasía y la aventura”.
De acuerdo con Juan Cervera, el concepto de literatura infantil y juvenil ha de tener un papel integrador y selectivo. Y concreta que este matiz literario debe “integrar todas las manifestaciones y actitudes que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño” . La afirmación de Cervera se percibe en Trinos para sembrar porque no se restringe a la función didáctica o moralizante, sino que su lectura enriquece la fantasía, el sentido estético y reflexivo.
Trinos para sembrar reflexiona en torno a temas con los cuales se identifican los niños, como por ejemplo, la pérdida y muerte de su mascota favorita. Dicho conflicto se expresa en el cuento que se titula igual que el libro de Eutiquio Leal en el que se ofrece la historia de una niña llamada Cima de Nieve, quien se siente desconsolada y afligida por la muerte de su ruiseñor al que no desea enterrar porque según la niña “los muertos se entierran y nunca vuelven” (16)
Después de varios días de tristeza, Cima de Nieve decide sembrar al ruiseñor como una posibilidad para que el perdure y “florezcan mil ruiseñores como él” (17); mediante esta solución y gracias a la capacidad inventiva, Cima de Nieve hace renacer la esperanza y la existencia: “Deberíamos sembrarlo”, dijo la nieta, encendida. Y puso una hermosa cara de esperanza y júbilo…” (16). Con un plano narrativo sencillo y sin caer en el uso exagerado e inadecuado de aumentativos y diminutivos, Eutiquio Leal construye un cuento que ofrece problemáticas de la existencia humana como es afrontar la muerte de un ser amado.
Otros de los cuentos que sorprende por su dosis de fantasía, el humor fino y la expresividad de los personajes es “Papagayadas”. Aquí se presenta la riña o la discusión de una Guacamaya con una lora, las cuales viven prisioneras en el zoológico de Don Jorge. El conflicto de estas dos aves es porque se envidian mutuamente: la Guacamaya envidia a la prima lora porque su habla o lenguaje se parece al de todos los seres humanos, mientras la lora siente envidia de la guacamaya por su plumaje colorido y abundante. Después del alboroto propiciado por las dos aves, la guacamaya idea un plan para parecerse a la lora no solo en su habla sino en su apariencia exterior. Así que la guacamaya empieza a quitarse las plumas, dejando solo las de color verde, azules, rojas y amarillas; mientras tanto la lora recoge las más grandes plumas desechadas por la guacamaya y se las va acomodando en su cuerpo. Al final se dan cuenta que ambas son de la misma especie y se estrecharon jubilosas y solidarias.
El cuento “Papagayadas” presenta un lenguaje asequible para los niños y una situación simpática que parece imposible de creer, en este caso la disputa de las aves quienes acuden a la expresividad de la voz, los gestos y ademanes para lograr comunicar sus pensamientos y sentires. Tal como se evidencia con la guacamaya: “o-ye-pri-ma-pa-to-ja…tu-ha-bla-ras-pa-re-ci-do-a-don-jor-ge…pe-ro-nun-ca-se-ras-tan-vis-tos-saco-mo-yo…an-tes-del-des-plu-me…” (41).
El libro de cuentos se encuentra inmerso en el matiz de la literatura infantil y juvenil, suscita el interés del niño, mediante historias sencillas, un lenguaje idóneo y claro. A esto se le suman otras cualidades estéticas como el tratamiento sencillo, fantástico que se le da a las concepciones de mundo y las temáticas que nos permiten evocar nuevamente las experiencias, los recuerdos, la forma de sentir y vivir la vida en la infancia.
Eutiquio Leal publicó en 1998 su libro Trinos para sembrar que se ubica en la denominada literatura infantil y juvenil. Es desde las mismas marcas paratextuales (ilustraciones) y architextulaes (cuentos para jóvenes) que es posible rastrear y leer el matiz que tomará la obra compuesta por cuatro narraciones, las cuales presentan las características de este tipo de literatura: “brevedad del texto, predominio de la acción, presencia de protagonistas infantiles y juveniles, el desarrollo argumentativo según estructuras lineales, un tono optimista, predominio de un lenguaje sencillo, el humor fino, la fantasía y la aventura”.
De acuerdo con Juan Cervera, el concepto de literatura infantil y juvenil ha de tener un papel integrador y selectivo. Y concreta que este matiz literario debe “integrar todas las manifestaciones y actitudes que tienen como base la palabra con finalidad artística o lúdica que interesen al niño” . La afirmación de Cervera se percibe en Trinos para sembrar porque no se restringe a la función didáctica o moralizante, sino que su lectura enriquece la fantasía, el sentido estético y reflexivo.
Trinos para sembrar reflexiona en torno a temas con los cuales se identifican los niños, como por ejemplo, la pérdida y muerte de su mascota favorita. Dicho conflicto se expresa en el cuento que se titula igual que el libro de Eutiquio Leal en el que se ofrece la historia de una niña llamada Cima de Nieve, quien se siente desconsolada y afligida por la muerte de su ruiseñor al que no desea enterrar porque según la niña “los muertos se entierran y nunca vuelven” (16)
Después de varios días de tristeza, Cima de Nieve decide sembrar al ruiseñor como una posibilidad para que el perdure y “florezcan mil ruiseñores como él” (17); mediante esta solución y gracias a la capacidad inventiva, Cima de Nieve hace renacer la esperanza y la existencia: “Deberíamos sembrarlo”, dijo la nieta, encendida. Y puso una hermosa cara de esperanza y júbilo…” (16). Con un plano narrativo sencillo y sin caer en el uso exagerado e inadecuado de aumentativos y diminutivos, Eutiquio Leal construye un cuento que ofrece problemáticas de la existencia humana como es afrontar la muerte de un ser amado.
Otros de los cuentos que sorprende por su dosis de fantasía, el humor fino y la expresividad de los personajes es “Papagayadas”. Aquí se presenta la riña o la discusión de una Guacamaya con una lora, las cuales viven prisioneras en el zoológico de Don Jorge. El conflicto de estas dos aves es porque se envidian mutuamente: la Guacamaya envidia a la prima lora porque su habla o lenguaje se parece al de todos los seres humanos, mientras la lora siente envidia de la guacamaya por su plumaje colorido y abundante. Después del alboroto propiciado por las dos aves, la guacamaya idea un plan para parecerse a la lora no solo en su habla sino en su apariencia exterior. Así que la guacamaya empieza a quitarse las plumas, dejando solo las de color verde, azules, rojas y amarillas; mientras tanto la lora recoge las más grandes plumas desechadas por la guacamaya y se las va acomodando en su cuerpo. Al final se dan cuenta que ambas son de la misma especie y se estrecharon jubilosas y solidarias.
El cuento “Papagayadas” presenta un lenguaje asequible para los niños y una situación simpática que parece imposible de creer, en este caso la disputa de las aves quienes acuden a la expresividad de la voz, los gestos y ademanes para lograr comunicar sus pensamientos y sentires. Tal como se evidencia con la guacamaya: “o-ye-pri-ma-pa-to-ja…tu-ha-bla-ras-pa-re-ci-do-a-don-jor-ge…pe-ro-nun-ca-se-ras-tan-vis-tos-saco-mo-yo…an-tes-del-des-plu-me…” (41).
El libro de cuentos se encuentra inmerso en el matiz de la literatura infantil y juvenil, suscita el interés del niño, mediante historias sencillas, un lenguaje idóneo y claro. A esto se le suman otras cualidades estéticas como el tratamiento sencillo, fantástico que se le da a las concepciones de mundo y las temáticas que nos permiten evocar nuevamente las experiencias, los recuerdos, la forma de sentir y vivir la vida en la infancia.
EL PATIO DE LAS SOLEDADES (1988) DE EDUARDO MENDOZA
Por: leidy Forero
Para Álvaro Mutis la modernidad tiene como condición la desesperanza que está compuesta y determinada por la lucidez del ser humano quien no logra llegar a la felicidad plena. Otro elemento de la desesperanza es la incomunicabilidad del hombre con la sociedad y por esta razón él se encuentra en un estado de soledad. La última característica de la desesperanza es la muerte, que es aceptada por el ser humano.
Esa visión desesperanzada del hombre es la que se expresa en El Patio de las soledades. Al leer los cuentos incluidos en esta obra de Eduardo Mendoza Carmona, nos enfrentamos con diversidad de personajes, quienes asumen una vida solitaria, desesperanzada y en ocasiones sin sentido y vacía. Así encara la existencia del personaje del cuento titulado “El trasteo”, quien debe peregrinar “por los cuartuchos de la ciudad de las basuras” (3) sin dinero, y solo acompañado por un colchón y las cajas de libros apolillados por los años para encontrarse con su final, con la muerte. En este cuento breve se puede evidenciar el dolor del personaje, al estar sumergido en la soledad y la desolación.
La imposibilidad de llegar a la felicidad, la soledad y la aceptación de la muerte es reflejada una mujer. La imposibilidad de ser feliz, la aceptación de la muerte se expresa en el relato “El trasteo”. Aquí se cuenta la historia de una prostituta que al parecer sufrió abusos de su padre que finalmente la asesina. “Nunca se supo cómo se la encontró el otro día desparramada en el precipicio, sin dejar una nota de suicidio”. (7)
La condición de desesperanza también es producida por el fenómeno de la violencia. Así se percibe en “La tarde que acabó con su vida”, en el que se presenta a un hombre que retorna a un caserío donde su familia fue asesinada por fuerzas militares que apoyan al parecer al partido conservador. El hombre llega a la puerta de la alcaldía donde se encontraba el cura, el alcalde y el sargento causante de la muerte de sus seres amados y activa el explosivo que llevaba amarrado a su cuerpo. El sentimiento de desesperanza es originado por el contacto que tiene el personaje con la muerte, el abandono y la soledad al no estar con sus seres queridos.
La sensación de desolación y vacío se presenta en el cuento titulado “El payaso”. Este personaje sufre la paradoja de su vida al tener que hacer reír a las personas a pesar de las angustias que lo invaden. De igual forma el payaso es un ejemplo claro de no lograr la felicidad plena porque aunque sienta que sus penas quedan atrás al traer alegría a los niños y al escuchar los gritos y aplausos del público al final se da cuenta que está solo y anciano: “el payaso llegó al centro de la pista y lloro al ver el circo vacio”. (20).
Las narraciones del El patio de las soledades presentan finales inesperados y nos muestran el devenir solitario del hombre, los conflictos al que se enfrenta dentro de una sociedad carente de valores en donde cada día los seres humanos pierden la esperanza.
Para Álvaro Mutis la modernidad tiene como condición la desesperanza que está compuesta y determinada por la lucidez del ser humano quien no logra llegar a la felicidad plena. Otro elemento de la desesperanza es la incomunicabilidad del hombre con la sociedad y por esta razón él se encuentra en un estado de soledad. La última característica de la desesperanza es la muerte, que es aceptada por el ser humano.
Esa visión desesperanzada del hombre es la que se expresa en El Patio de las soledades. Al leer los cuentos incluidos en esta obra de Eduardo Mendoza Carmona, nos enfrentamos con diversidad de personajes, quienes asumen una vida solitaria, desesperanzada y en ocasiones sin sentido y vacía. Así encara la existencia del personaje del cuento titulado “El trasteo”, quien debe peregrinar “por los cuartuchos de la ciudad de las basuras” (3) sin dinero, y solo acompañado por un colchón y las cajas de libros apolillados por los años para encontrarse con su final, con la muerte. En este cuento breve se puede evidenciar el dolor del personaje, al estar sumergido en la soledad y la desolación.
La imposibilidad de llegar a la felicidad, la soledad y la aceptación de la muerte es reflejada una mujer. La imposibilidad de ser feliz, la aceptación de la muerte se expresa en el relato “El trasteo”. Aquí se cuenta la historia de una prostituta que al parecer sufrió abusos de su padre que finalmente la asesina. “Nunca se supo cómo se la encontró el otro día desparramada en el precipicio, sin dejar una nota de suicidio”. (7)
La condición de desesperanza también es producida por el fenómeno de la violencia. Así se percibe en “La tarde que acabó con su vida”, en el que se presenta a un hombre que retorna a un caserío donde su familia fue asesinada por fuerzas militares que apoyan al parecer al partido conservador. El hombre llega a la puerta de la alcaldía donde se encontraba el cura, el alcalde y el sargento causante de la muerte de sus seres amados y activa el explosivo que llevaba amarrado a su cuerpo. El sentimiento de desesperanza es originado por el contacto que tiene el personaje con la muerte, el abandono y la soledad al no estar con sus seres queridos.
La sensación de desolación y vacío se presenta en el cuento titulado “El payaso”. Este personaje sufre la paradoja de su vida al tener que hacer reír a las personas a pesar de las angustias que lo invaden. De igual forma el payaso es un ejemplo claro de no lograr la felicidad plena porque aunque sienta que sus penas quedan atrás al traer alegría a los niños y al escuchar los gritos y aplausos del público al final se da cuenta que está solo y anciano: “el payaso llegó al centro de la pista y lloro al ver el circo vacio”. (20).
Las narraciones del El patio de las soledades presentan finales inesperados y nos muestran el devenir solitario del hombre, los conflictos al que se enfrenta dentro de una sociedad carente de valores en donde cada día los seres humanos pierden la esperanza.
Y PARTIRÁS AL OCASO (1986) DE NELSON GONZÁLES
Por: Miguel Cortés
Es la primera obra de Nelson Gonzales Ortega, quien nació en Ibagué en 1952. Nelson Gonzales es graduado en Literatura comparada en la Universidad de Wisconsin y ha escrito ensayos relacionados con el estudio de la literatura: “Creación literaria en In cold Blood de Truman Capotte” y “Crónicas de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez”. Este es un libro de cuentos publicado en 1986 y presenta como unidad temática la muerte. Es desde el mismo título de la obra que se alude a cómo ese acontecimiento significa la partida o el fin del ser humano.
En el primer cuento titulado “Herman” se narra la historia de dos ancianos que decidieron compartir sus últimos momentos de vida. Ellos son Herman y Mrs Braby quienes iniciaron una relación afectiva a través de una forma tácita y silenciosa. Es así como se profesan su amor y el gusto por la compañía mutua. No obstante la relación entre ellos es interrumpida por la muerte de Herman que llevó a Mrs. Braby a las mas profundas de las soledades y de ahí que ella solo desea morir o partir para encontrarse en el mas allá con su amigo y pareja Herman: “Volvió a mirar con desgano la televisión y, ante su fulminante fulgor, sintió que se disminuía su deseo de seguir viviendo” (10).
La partida por causa de la muerte se expresa en el relato “El otorgador de testigos”. Aquí un ex funcionario de la ONU, llamado Kustler, recuerda con tormento el rutinario trabajo que desempeñaba: escuchar distintos casos de personas o viajeros que necesitaban ciertos documentos para entrar o salir a determinado país. Como el caso del campesino andino acusado de pertenecer al movimiento comunista y que necesita un asilo en alguna ciudad de Europa. En general el ex funcionario de la ONU se considera el otorgador de destinos porque en sus manos estaba negar o dar visas provisionales a las personas para poder cumplir sus sueños y proyectos.
Al realizar el inventario de sus fallas y recordar el destino que él trazó para varias personas, Kustler se da cuenta que ahora su destino y su existencia estaba a la merced de un otorgador de otros destinos enteros y tal vez etéreos. En el cuento “El otorgador de destinos”, el personaje realiza analepsis que le permiten reflexionar sobre sus vivencias y trabajo, sabiendo que la muerte se aproxima y de esta forma tendrá que partir al ocaso.
En términos generales, Y partirás al ocaso explicita reflexiones en torno a la muerte y cómo este suceso es asumido por el ser humano quien no puede escapar o está condenado a desaparecer. Así mismo, los cuentos que integran esta creación de Nelson Gonzales expresan los temores, incertidumbres, evaluaciones y arrepentimientos finales del hombre cuando presiente que la muerte lo asecha o que está cerca.
Es la primera obra de Nelson Gonzales Ortega, quien nació en Ibagué en 1952. Nelson Gonzales es graduado en Literatura comparada en la Universidad de Wisconsin y ha escrito ensayos relacionados con el estudio de la literatura: “Creación literaria en In cold Blood de Truman Capotte” y “Crónicas de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez”. Este es un libro de cuentos publicado en 1986 y presenta como unidad temática la muerte. Es desde el mismo título de la obra que se alude a cómo ese acontecimiento significa la partida o el fin del ser humano.
En el primer cuento titulado “Herman” se narra la historia de dos ancianos que decidieron compartir sus últimos momentos de vida. Ellos son Herman y Mrs Braby quienes iniciaron una relación afectiva a través de una forma tácita y silenciosa. Es así como se profesan su amor y el gusto por la compañía mutua. No obstante la relación entre ellos es interrumpida por la muerte de Herman que llevó a Mrs. Braby a las mas profundas de las soledades y de ahí que ella solo desea morir o partir para encontrarse en el mas allá con su amigo y pareja Herman: “Volvió a mirar con desgano la televisión y, ante su fulminante fulgor, sintió que se disminuía su deseo de seguir viviendo” (10).
La partida por causa de la muerte se expresa en el relato “El otorgador de testigos”. Aquí un ex funcionario de la ONU, llamado Kustler, recuerda con tormento el rutinario trabajo que desempeñaba: escuchar distintos casos de personas o viajeros que necesitaban ciertos documentos para entrar o salir a determinado país. Como el caso del campesino andino acusado de pertenecer al movimiento comunista y que necesita un asilo en alguna ciudad de Europa. En general el ex funcionario de la ONU se considera el otorgador de destinos porque en sus manos estaba negar o dar visas provisionales a las personas para poder cumplir sus sueños y proyectos.
Al realizar el inventario de sus fallas y recordar el destino que él trazó para varias personas, Kustler se da cuenta que ahora su destino y su existencia estaba a la merced de un otorgador de otros destinos enteros y tal vez etéreos. En el cuento “El otorgador de destinos”, el personaje realiza analepsis que le permiten reflexionar sobre sus vivencias y trabajo, sabiendo que la muerte se aproxima y de esta forma tendrá que partir al ocaso.
En términos generales, Y partirás al ocaso explicita reflexiones en torno a la muerte y cómo este suceso es asumido por el ser humano quien no puede escapar o está condenado a desaparecer. Así mismo, los cuentos que integran esta creación de Nelson Gonzales expresan los temores, incertidumbres, evaluaciones y arrepentimientos finales del hombre cuando presiente que la muerte lo asecha o que está cerca.
LA MAGNIFICA TRAGEDIA (1986) DE POLICARPO VARÓN
Por: Miguel Cortés
Policarpo Varón es el autor de “El festín”, considerado un cuento representativo de la violencia en Colombia. Otro de los textos narrativos de este escritor nacido en San Bernardo (Tolima, 1941) es La Magnifica Tragedia. Para Cesar Valencia Solanilla “la magnífica tragedia es una obra literaria significativa en la narrativa Colombiana de los últimos años, que contiene reflexiones, pensamientos, poemas y relatos”, los cuales presentan elementos eróticos y el ejercicio de la autoconciencia en la escritura.
Dichas particularidades se observan en el primer cuento que se titula igual que el libro “La magnifica tragedia”. Aquí un autor ficticio anónimo reconstruye las vivencias, derrotas e incertidumbres de un grupo de artistas (Silvio, Edna y Mirta) quienes tienen encuentros sexuales que al parecer no resultan placenteros para ellos. En el relato, el autor ficticio anónimo inscribe comentarios autoconscientes sobre su trabajo escritural como se puede evidenciar en la siguiente cita: “La parte narrativa de este relato ha concluido. Me gustaría, sin embargo, señalar dos o tres cosas; son importantes para el entendimiento del procedimiento, del personaje directamente implicado.”(p 18).
El autor ficticio anónimo también realiza llamados de atención al lector no solo para mostrar el carácter ficcional del texto que está elaborando, sino también para que el lector se interese por la historia contrariada de los tres artistas que él está recreando; de ahí que él lector asume su tarea de cocreador. Así se evidencia cuando el autor ficticio anónimo le indica lo siguiente: “El lector de este relato debe acompañar su lectura de las palabras omitidas, resolver las dudas de Edna, Mirta lo mejor razonar sus certidumbres, su metafísica y su verdad, de Silvio; imaginar los gestos (maduros en Mirta, vacilantes en Edna)” (19).
El erotismo y el ejercicio de la autoconciencia de escritura subyacen en la narración “La chica difícil”. Aquí un autor anónimo reconstruye las primeras relaciones amorosas y sexuales de Consuelo quien aprende y experimenta el erotismo en todos sus noviazgos. Así lo señala el autor anónimo: “1963.-Tres noviazgos. Crecen: la acción, las expectativas, las necesidades deseantes, el placer culposo y culpable” (22) En este cuento también hay manifestaciones de la autoconciencia narrativa que logra llamar la atención del lector desde el inicio de la historia: “(disculpe la lectora, el lector pudoroso, los vaquiles; como me lo contaron se lo cuento).
Otro de los cuentos que integran La magnifica tragedia es “El hombre cerril”. En este relato se presenta la historia de Félix, un hombre que se dedicaba a espiar a Victoriano quien se convertiría en uno de los personajes de una narración ficticio. Por esta razón, Félix decide acercarse a Victoriano, tanto que terminan compartiendo su incomunicación y soledad con el mundo. En “El hombre Cerril “se expresa cómo un escritor se alimenta de la vida de otras personas y de sus propias experiencias para crear historias. Así lo señala el narrador: “Félix, que me proporcionó los elementos esenciales (Criaturas, situaciones, psicologías, gustos) para este relato” (27).
En la obra de Policarpo Varón también subyacen componentes eróticos. Esa capacidad del hombre de experimentar las respuestas subjetivas que evocan fenómenos físicos percibidos como deseo sexual, es asumida por los personajes como Silvio quien siente atracción por Edna y con ella experimenta sensaciones eróticas. “Estos son tus senos y estos tus muslos. No sabría nunca, como eran los pies de Edna. Tenía una erección nerviosa, indecisa. Puso la mano de Edna en su pene” (12).
En términos generales La magnífica tragedia, permite vislumbrar reflexiones en torno a la escritura artística y explota los diversos temores, motivaciones, problemáticas de los seres humanos cuando desean construir una historia ficticia. Así mismo La magnífica tragedia ofrece escenas eróticas que son manejadas mediante un lenguaje depurado y que en ocasiones se torna poético.
Policarpo Varón es el autor de “El festín”, considerado un cuento representativo de la violencia en Colombia. Otro de los textos narrativos de este escritor nacido en San Bernardo (Tolima, 1941) es La Magnifica Tragedia. Para Cesar Valencia Solanilla “la magnífica tragedia es una obra literaria significativa en la narrativa Colombiana de los últimos años, que contiene reflexiones, pensamientos, poemas y relatos”, los cuales presentan elementos eróticos y el ejercicio de la autoconciencia en la escritura.
Dichas particularidades se observan en el primer cuento que se titula igual que el libro “La magnifica tragedia”. Aquí un autor ficticio anónimo reconstruye las vivencias, derrotas e incertidumbres de un grupo de artistas (Silvio, Edna y Mirta) quienes tienen encuentros sexuales que al parecer no resultan placenteros para ellos. En el relato, el autor ficticio anónimo inscribe comentarios autoconscientes sobre su trabajo escritural como se puede evidenciar en la siguiente cita: “La parte narrativa de este relato ha concluido. Me gustaría, sin embargo, señalar dos o tres cosas; son importantes para el entendimiento del procedimiento, del personaje directamente implicado.”(p 18).
El autor ficticio anónimo también realiza llamados de atención al lector no solo para mostrar el carácter ficcional del texto que está elaborando, sino también para que el lector se interese por la historia contrariada de los tres artistas que él está recreando; de ahí que él lector asume su tarea de cocreador. Así se evidencia cuando el autor ficticio anónimo le indica lo siguiente: “El lector de este relato debe acompañar su lectura de las palabras omitidas, resolver las dudas de Edna, Mirta lo mejor razonar sus certidumbres, su metafísica y su verdad, de Silvio; imaginar los gestos (maduros en Mirta, vacilantes en Edna)” (19).
El erotismo y el ejercicio de la autoconciencia de escritura subyacen en la narración “La chica difícil”. Aquí un autor anónimo reconstruye las primeras relaciones amorosas y sexuales de Consuelo quien aprende y experimenta el erotismo en todos sus noviazgos. Así lo señala el autor anónimo: “1963.-Tres noviazgos. Crecen: la acción, las expectativas, las necesidades deseantes, el placer culposo y culpable” (22) En este cuento también hay manifestaciones de la autoconciencia narrativa que logra llamar la atención del lector desde el inicio de la historia: “(disculpe la lectora, el lector pudoroso, los vaquiles; como me lo contaron se lo cuento).
Otro de los cuentos que integran La magnifica tragedia es “El hombre cerril”. En este relato se presenta la historia de Félix, un hombre que se dedicaba a espiar a Victoriano quien se convertiría en uno de los personajes de una narración ficticio. Por esta razón, Félix decide acercarse a Victoriano, tanto que terminan compartiendo su incomunicación y soledad con el mundo. En “El hombre Cerril “se expresa cómo un escritor se alimenta de la vida de otras personas y de sus propias experiencias para crear historias. Así lo señala el narrador: “Félix, que me proporcionó los elementos esenciales (Criaturas, situaciones, psicologías, gustos) para este relato” (27).
En la obra de Policarpo Varón también subyacen componentes eróticos. Esa capacidad del hombre de experimentar las respuestas subjetivas que evocan fenómenos físicos percibidos como deseo sexual, es asumida por los personajes como Silvio quien siente atracción por Edna y con ella experimenta sensaciones eróticas. “Estos son tus senos y estos tus muslos. No sabría nunca, como eran los pies de Edna. Tenía una erección nerviosa, indecisa. Puso la mano de Edna en su pene” (12).
En términos generales La magnífica tragedia, permite vislumbrar reflexiones en torno a la escritura artística y explota los diversos temores, motivaciones, problemáticas de los seres humanos cuando desean construir una historia ficticia. Así mismo La magnífica tragedia ofrece escenas eróticas que son manejadas mediante un lenguaje depurado y que en ocasiones se torna poético.
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